A la espera de la amnistía a la corrupción

La posible vuelta del kirchnerismo al poder está haciendo lo suyo en la Justicia argentina. Las causas de corrupción y vaciamiento del Estado nacional superan a cualquier película. Mientras tanto, la justicia en nuestro suelo es violada una y otra vez ante la ineptitud de algunos y la complicidad de otros.

Desde la salida del kirchnerismo en 2015, decenas de causas vinculadas a la corrupción salieron a la luz, pruebas concretas, arrepentidos y todo lo necesario para que en un país normal, un criminal vaya preso. No obstante, vivimos en Argentina, somos hijos del rigor y nos gusta darnos con la misma piedra una y otra vez.

Desde el año 2015, 79 personas se encontraban en prisión preventiva por diversos delitos vinculados a la corrupción. Enriquecimiento ilícito, defraudación al Estado, vaciamiento, cohechos, financiación de células terroristas, son algunos de los delitos por los que estaban detenidos ex funcionarios kirchneristas y empresarios amigos, quienes de la noche a la mañana pasaron a ser multimillonarios.

Sin embargo, de esta cifra a la fecha, apenas quedan 14 arrestados y a medida que los días avanzan, quienes se rifaron el PBI del país van saliendo de sus celdas sintiéndose impunes e intocables.

De esta manera, salieron de prisión los empresarios Cristóbal López y Fabián de Sousa, acusados de evadir impuestos en sus empresas por cifras millonarias. Asimismo, llama la atención que a pesar de tener sus bienes inhibidos, ambos pagaron 60 millones de pesos de fianza: una suma algo elevada para quienes no tienen dinero teóricamente.

Anteriormente, obtuvieron su libertad Gerardo Ferreyra, detenido en la causa de los cuadernos, y Carlos Cortéz, uno de los señalados testaferros en el caso de lavado de dinero de Daniel Muñoz. También el ex dirigente de Quebracho Fernando Esteche, detenido en la causa del Memorándum, causa en la que está además imputada Cristina Kirchner y que le costó la vida a Alberto Nisman, el fiscal que acusó e imputó a la ex mandataria y su gabinete.

La lista de excarcelados es tan larga como la de sus delitos. No obstante, aún quedan tras las rejas en prisión preventiva Lázaro Báez, el ex banquero que de la noche a la mañana se hizo empresario y multimillonario, Jorge Chueco y Daniel Pérez Gadín, su abogado y su contador, además de su hijo, Martín Báez.

También se encuentran Julio De Vido y Roberto Baratta, señalados como organizadores de una asociación ilícita, Miguel Ángel Plo y su yerno Federico Zupich, acusados de lavado dinero de la viuda del ex secretario millonario de Néstor Kirchner, Carlos Santiago Kirchner, primo del ex presidente y detenido en el marco de una causa por precios inflados en la obra pública, Omar “Caballo” Suárez, narcotraficante a cargo del gremio SOMU (de la pesca) sospechoso de vaciamiento, extrorsión, cohecho, homicidio premeditado, tenencia de armas de guerra, entre otras causas.

Dentro de la lista de quienes el kirchnerismo llama presos políticos, se encuentra el ex vicepresidente Amado Boudou, acusado por la causa Ciccone, el incumplimiento de los deberes de funcionario público durante su gestión como ministro de economía, falsificación de documentos públicos y evasión impositiva. No obstante, lo curioso es que, pese a todas las pruebas en su contra, el ex funcionario terminó preso por vender un auto con papeles adulterados.

La lista podría ser interminable, y podríamos hablar de decenas de causas como la Tragedia de Once, la desaparición del Polar Mist (un barco con oro hundido en época electoral), las valijas de Antonini Wilson, la venta y desaparición de armamento de las fuerzas armadas, la compra de trenes chatarra y las falsas obras. Todas las causas tienen un algo en común: fueron investigadas y archivadas por jueces corruptos a cambio de dádivas, como lo confesó el ex juez Oyarbide, quien exculpó a la familia Kirchner de diversas causas a cambio de favores.

Entonces, sabiendo ésto, ¿cuál es la garantía de que la Justicia cumplirá con su rol y que Argentina dejará de ser la cueva de los ladrones para convertirnos en un país serio si quien se perfila para la presidencia es miembro de la banda de ladrones que cometió el robo más escandaloso de la historia?

Mientras los argentinos se preguntan esto, el kirchnerismo desafía a la justicia y amenaza con disolverla si no se libera de quienes destruyeron no sólo la economía, sino el futuro de todos.