La historia detrás de la foto más conmovedora del #10YearsChallenge

Camila Rivadavia tuvo que enfrentar al cáncer con apenas nueve años. Una década más tarde, su historia se viralizó con un mensaje lleno de esperanza.

Camila Rivadavia lleva un rato mirando a su celular. Lo tiene en la mano pero no lo toca, sólo duda sobre lo que podría pasar si publica esa foto que cargó en Twitter. Un amigo le dijo hace un rato que la subiera, que iba a “explotar todo”, pero a ella le da miedo.

Zambulle su historia llena de esperanza en la profundidad de las redes sociales y se va a dormir, sin imaginar lo que está por sucederle. 

Se acostó, puso el celular bajo la almohada y al instante le empezó a vibrar todo el colchón. Para la mañana siguiente su imagen ya tenía 700 ‘me gusta’ y un par de horas más tarde superaba los 100 mil. Es la foto más poderosa del “10 years challenge”, un juego de las redes sociales en el que cada usuario comparte una foto de hace una década y una actual. Las suyas arrasaron porque muestran el descarnado sufrimiento que le tocó vivir cuando tenía apenas nueve años y su emocionante presente, como prueba de que a la tragedia a veces también le toca perder.

“La verdad es que al principio no estaba muy convencida de compartirla porque yo no quería que me vieran como la chica que tuvo cáncer, sino como Camila, una adolescente normal. Me ha pasado, por ejemplo, que en una salida no me convidaran un vaso de cerveza por haber tenido cáncer o que me trataran con lástima, entonces siempre tapé lo que me había pasado. Pero el hecho de poder ayudar a alguien y darle esperanza es mucho más importante que todo eso y es lindo poder llegarle a la gente con este mensaje”. 

La película, si bien tiene un final feliz, tuvo un guión aterrador hace una década. Por entonces iba a cuarto grado y un dolor en la espalda la llevó al médico. Le diagnosticaron una lumbalgia, “que supuestamente era por el sobrepeso que yo tenía cuando era más chica”. Le dieron unos analgésicos, que la dejaron peor, y entonces vinieron los análisis y la noticia para la que nadie está preparado. Menos una nena que ni siquiera sabía lo que significaba la palabra cáncer. 

“El tratamiento fue por etapas. Me daban un medicamento y luego me hacían una punción para ver cómo respondía el cuerpo. En la medida en que nada ocurría, la agresividad del tratamiento aumentaba. Yo pasé 33 días y me dieron el tratamiento más fuerte, el más agresivo de todos”.