“No son aptas para la condición humana”

Contundente fallo judicial sobre las cárceles federales. Un tribunal ordenó al Gobierno medidas concretas.

La Cámara del Crimen fue contundente. Las cárceles federales atraviesan una “paupérrima situación”, en “estado de emergencia”, todo producto del “aumento sostenido de los internos alojados con la consecuente sobrepoblación y hacinamiento”.

En tres años, según datos oficiales, la cantidad de presos creció un 35 por ciento. “Lo más sincero sería hoy afirmar tras relevar tanta falencia que las cárceles no son aptas para la condición humana”, concluyó la Cámara.

El tribunal se pronunció así la semana pasada ante el reclamo de presos alojados en la Unidad 28, que es la Alcaldía del Palacio de Tribunales. Se trata de una cárcel de tránsito en la que los detenidos deberían estar alojados algunas horas para cumplir con un trámite judicial -una indagatoria, una audiencia de juicio oral- y luego volver a su prisión. Pero a mediados de febrero había de internos 169 detenidos que llegaron a estar en el lugar durante una semana. La Alcaldía no tiene infraestructura para que los presos duerman y hay solamente dos baños.

La Constitución Nacional establece que “las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ella”. Si bien ese derecho es violado hace años, la situación actual es de extrema gravedad y reconocida por las propias autoridades del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que depende del Ministerio de Justicia de la Nación.

La Cámara del Crimen intervino en el reclamo de un grupo de presos alojados en la Unidad 28. Denunciaron la superpoblación, las condiciones inhumanas de detención y el alojamiento en el lugar durante días por la falta de cupos en cárceles.

Los jueces explicaron en primer lugar que en la Unidad 28 los presos no pueden estar más de 24 horas por una acordada de la Corte Suprema de 2012 y que “el cupo en los distintos complejos es insuficiente o, por momentos, nulo para recibir nuevos ingresos” en las cárceles del SPF. Según datos oficiales del organismo, hoy hay una sobrepoblación del 12,2 por ciento: tiene capacidad para 12.235 personas y hay alojadas 13.782, más de 1500 de las permitidas.

La situación provocó que en algunas cárceles se habiliten gimnasios dedicados al esparcimiento de los detenidos como pabellones para alojar presos. Eso ocurrió en Devoto, la de Ezeiza y  Marcos Paz, las tres más grandes del SPF y que alojan al 62,8 por ciento de los más de 13 mil presos que hay en el sistema federal.

“La crisis que enfrenta el Servicio Penitenciario Federal, las constancias incorporadas al legajo y, particularmente, lo tratado en las audiencias celebradas, dejan al descubierto la paupérrima situación penitenciaria y el estado de emergencia en el que se encuentra el sistema producto del aumento sostenido de los internos alojados con la consecuente sobrepoblación y hacinamiento”, resumieron los jueces.

La Procuración Penitenciaria de la Nación -el organismo nacional que vela por los derechos de los presos en las cárceles- analizó el crecimiento de la población en las unidades federales: en 2009 había 9247 presos; en 2014 superó los 10 mil y llegó a 10.424; bajó en 2015 a 10.274 y a partir de allí se incrementó año a año hasta llegar a los actuales 13.782. “Con respecto al año 2015, la población carcelaria sufrió un incremento del 30,2%”, reseñaron los jueces de la Cámara.

“Debemos reaccionar con firmeza a tanta desidia. No es posible concurrir a las cárceles y seguir presenciando su estado. Salvo excepciones, lo más sincero sería hoy afirmar tras relevar tanta falencia que las cárceles no son aptas para la condición humana”, concluyeron.