«Papá, me violaron»

Salvaje violación de un chico que padece un retraso mental en un barrio de
Córdoba. Furia vecinal tras la violación a un adolescente.

Daniel, el padre de la víctima, expulsa las frases con bronca. Sus ojos están llenos de lágrimas, de furia e impotencia. No para de gesticular. Lo miran sus otros hijos.

«Volví de trabajar y todo era griterío en casa. Llegué hasta la puerta del baño y ahí estaba mi hijito. Estaba paradito, lloraba, temblaba, estaba todo ensangrentado y sucio. Se cubría con un toallón y temblaba. ‘Papá, me violaron’, me dijo. ¿Qué?, le pregunté. ‘Papá, me violaron’”.

Desde la calle se escuchan claramente disparos, gritos, corridas, aceleradas y frenadas, y otra vez disparos. En realidad, los balazos de goma de la Policía y las pedradas lanzadas por jóvenes se escuchan desde hace largo rato.

Es que la salvaje violación de un chico de 14 años, que padece un retraso mental, a manos supuestamente de un vecino, de 23, derivó en una brutal batalla campal por parte de numerosos vecinos, principalmente jóvenes y policías.

La víctima fue operada y quedó internada con pronóstico reservado en el Hospital de Niños.

Todo sucedió en Granja de Funes II, una barriada que integra un amplio conglomerado en el noroeste de la ciudad de Córdoba, donde residen humildes familias de trabajadores y donde delincuentes y narcos aprovecharon para esconderse y actuar.

El lunes a la noche, F. salió de la vivienda familiar y fue hasta la casa de su tía. “Venía a buscar unas bolsas y ahí lo agarró el tipo”, comentó la mujer a La Voz. “Ese depravado lo llamó y mi sobrino, que es tan bueno e inocente, se acercó. Ahí, le puso la mano en la boca y lo violó”, añadió.

“Lo reventó a mi hijo. Ahora, tienen que operarle sus órganos internos. Fue una bestia. El tipo es grandote y mi hijito es chico. Encima, por su deficiencia, es como un nene”, se lamentaba su padre.

Nicanor Sacha Santoro, de 23 años, quedó detenido e imputado por supuesto abuso sexual con acceso carnal agravado, por la fiscalía N° 1 de Delitos contra la Integridad Sexual.

“Menos mal que lo agarró la Policía. Si lo agarro yo…”, dice el padre de la víctima.