¿PAS o Paz?: La grieta que hace peligrar el poder de los caudillos

Luego de los incidentes del jueves, el día viernes efectivos del departamento de informaciones de la policía de San Luis, así como de la policía federal realizaron la custodia del Congreso Partidario del PJ, en el cual -por ordenes del Gobernador- no se permitió el ingreso de los congresales que responden al senador Adolfo Rodríguez y el viejo caudillo estallo en furia.

Afuera de la sede partidaria de la calle Héroes de Malvinas, simpatizantes de los dos caudillos cruzaban chicanas y cánticos, al tiempo que la diputada Ivana Bianchi discutía con la gente del vallado a quien le reclamaba porque no la dejaban ingresar pese a ser congresal.

Todo el circo de fuerzas policiales para controlar las hordas de los caudilllos en las inmediaciones del Pj trajo aparejado que los delinuentes de la ciudad se sintieran como ratones cuando el gato no está, por lo que los asaltos, arrebatos y hechos delictivos estuvieron a la orden del día en diferentes puntos de la ciudad capital.

Ya con los congresales de Adolfo afuera del edificio, Alberto Rodríguez Saá inicio el Congreso Partidario, el cual resolvió la disolución del Concejo Provincial y la creación de una mesa de acción Política, integrada por funcionarios leales al Gobernador como el Diputado Luis “Lucho” Martínez, el condenado Sergio Freixes y Alfredo Domínguez, entre otros.

Otro de los notables cambios, fue la destitución de los históricos apoderados del PJ, quienes serán reemplazados por Luis “Lucho” Martínez, Diego Gonzalez, Angela Gutierrez de Gatto y Aida Pernau.

Esta ruptura llamó poderosamente la atención ya que con esta decisión del Congreso partidario quedaron fuera de juego históricos alfiles de los hermanos, una jugada que sin lugar a dudas le puede costar muy cara a la familia que esta atornillada en poder desde 1983.

Tras las deliberaciones del Congreso, Adolfo Rodríguez Saá se manifestó al respecto al señalar “Una vez más el Alberto atropella al pueblo de San Luis, ejerce violencia física y psicológica. Por más que me expulsen del partido seré el próximo gobernador”.

Lo cierto es que tras las disoluciones y “peleas”, el PJ indudablemente se ha debilitado a un extremo que no sería descabellado pensar que hasta pueden perder el poder, sin embargo ¿serian capaz -los hermanos- de poner en riesgo todo el imperio que construyeron, por una diferencia política? o ¿acaso hay otra cosa?

Los tiempos electorales avanzan, con una oposición que se consolida en un escenario en el que los caudillos, aparentemente, han equivocado la jugada, cambiando la paz partidaria por una PAS que los debilita y los deja a sólo un paso de perder la provincia.

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