Una mujer de 42 años fue violada por su hijo en Salta: “Ruego todas las noches para morirme”

Carina Ortega fue abusada en enero de este año por su hijo Maximiliano, que sufre de esquizofrenia, en un barrio pobre de la periferia de Salta capital.

Carina a sus 42 años de edad vivió la peor pesadilla de su vida: Su hijo abusó sexualmente de ella.

“Cuando mi hijo tenía ocho años, mi ex me lo quitó. Se lo llevó a vivir con él para criarlo porque decía que era su único varón. Cuando fuimos a la Justicia me argumentaron que yo no era solvente para criarlo por mi trabajo de empleada doméstica”, relata Carina.

A los diez años, Maximiliano conoció las drogas en el barrio El Palenque. A pesar de que su madre hizo varios intentos para recuperarlo fue un camino sin retorno: “Tenía 11 años y andaba a las 4 de la mañana por la calle. Cuando le pregunté a mi ex por qué dejaba que ande a esa hora solito me decía que él lo estaba criando para que sea bien hombre y libre”.

En la adolescencia de Maximiliano ya se evidenciaban rasgos de violencia, primero hacia sus compañeros del colegio. Tras recuperar la custodia, Carina lo llevó un psicólogo. En 2014, su hijo fue diagnosticado con esquizofrenia psicótica. Maximiliano tenía 17 años.

Maximiliano fue internado en el Hospital de Salud Mental Miguel Ragone cuando cumplió los 18: “Lo dejaron ir antes de tiempo”, se lamenta la madre.

En 2018, tras seis órdenes judiciales, Carina logró que vuelvan a internar en el Ragone a su hijo, que ya tenía 21 años. Insólitamente, Maximiliano fue puesto en una sala con niñas con trastornos mentales.

Carina temía por la integridad de esas nenas: sabía que su hijo era capaz de agredirlas. “Cómo lo van a internar con niñas, si ataca a las mujeres”, dijo la madre a las autoridades del hospital. La respuesta que recibió fue de una particular crueldad: “Cuídelo usted entonces”.

Su hijo finalmente volvió a casa. La violencia continuó. Una noche, Maximiliano se volvió contra su propia madre: “Vino por atrás, me agarró con el brazo en el cuello, hizo presión y me desmayé no me pude defender. Cuando recupere el conocimiento estaba sin pantalón y él estaba encima de mí. Tenía mucha fuerza y no paraba. Intentando zafar agarré una botella y le pegué y logre sacarlo de encima. Lo que más recuerdo es su mirada, no era él, era una mirada hueca, no estaba su alma”.

Horas después, casi a la medianoche, Maximiliano volvió a casa. “Como si nada hubiese ocurrido”, afirma Carina. “Mamá, ¿qué hay para comer?”, le dijo su hijo al llegar. No recordaba nada.

Carina realizó la denuncia por la violación que sufrió: asegura que no recibió ninguna asistencia del Estado.

Una vez que se recuperó del ataque, fue a comprar la pastilla del día después como medida preventiva: no sabía si su propio hijo, un paciente psiquiátrico que la atacó sexualmente en su propia casa, la había dejado embarazada. “Estoy muerta en vida”, dice: “Yo sabía que algo iba a pasar. Yo había avisado que era peligroso, nadie me escuchó y nadie me quiso ver”.

Maximiliano fue detenido pocos días después en la localidad de Cerrillos, a 15 kilómetros de Salta Capital: lo sorprendieron mientras intentaba abusar de una chica.

Maximiliano quedó detenido en la Alcaidía de Tribunales de la Ciudad Judicial de la provincia. La Fiscalía Penal 1 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, a cargo de Sergio Federico Obeid, interviene en el caso de Carina. Así, el joven fue imputado por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.

“Su abuela intentó llevarle cosas pero no la dejan tampoco. Yo sé que cuando vuelve a la conciencia, cuando recupera la mirada siempre pregunta por mí, porque sabe que soy la única que lo va a cuidar, ahí le deben haber contado porque está preso. Ahora no puedo verlo a la cara pero él sabe que la única que siempre lo cuidó fui yo”, asegura entre lágrimas Carina.

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