La muerte de un hincha y decenas de policías heridos termina siendo el saldo de la falta de previsión y la incapacidad del Ministro Luciano Anastasi para organizar la seguridad de un encuentro de fútbol.

Más allá de cualquier crítica, la situación vivida la noche del miércoles en las inmediaciones del Estadio Juan G. Funes pone en evidencia que no se tomaron los recaudos de rigor para cuidar y sostener la seguridad en un partido de fútbol de esta magnitud, y el resultado quedó a la vista. Desde que asumió Anastasi a la cartera de seguridad, no se han visto políticas serias de lucha contra el crimen, a tal punto que hoy el monitoreo de cámaras de seguridad para encontrar a los delincuentes depende en gran medida a la voluntad de los comerciantes, quienes hartos de ser asaltados, pusieron al servicio de la fuerza policial sus recursos para la lucha contra el crimen.

Procedimientos a destiempo, controles mal realizados publicitados previamente, así como la falta de órdenes precisas son algunas de las falencias en las cuales incurre el ministro de Inseguridad con una regularidad que alarma. Sumado a esto, la falta de amplitud para oír a los ciudadanos hace que sea casi imposible poder dialogar dos palabras con quien debería ser el oído del vecino.

A la larga lista de hechos de violencia y asesinatos cometidos en el último tiempo se suma el caso Guadalupe Lucero, quien en unos días cumple un año de desaparecida de la puerta de su casa. En dicha causa, peritos de todo el país, así como investigadores con perros entrenados cuestionaron la forma en la que se manejó la investigación desde un comienzo.

Tal fue la ineptitud del funcionario protegido por ser amigo de la familia Rodríguez Saá que, para intentar encontrar a la niña, se valió de mentalistas, videntes y charlatanes, quienes entorpecieron la causa y lograron que se perdiera tiempo valioso de investigación. Meses atrás, diputados del oficialismo provincial rechazaron el pedido de interpelación al ministro quien era por el crecimiento de delitos en la provincia, luego al intentar eludir a la prensa, quien buscaba su palabra ante el avance de la delincuencia en San Luis, el ministro se excusó con que la provincia y el país se encuentran en medio de una crisis económica y social y que “no existe la ciudad con delito cero”.

Sumado a esto, en los últimos días se registraron balaceras en diferentes puntos de la ciudad sin que hasta el momento se pueda dar con los responsables, esto debido, en gran medida, a la falta de recursos con los que cuenta la institución policial.

Sin lugar a dudas sería anecdótico enumerar cada «pifie» del funcionario a cargo de la seguridad de los puntanos, no obstante, es claro que la sociedad en algo está de acuerdo: Anastasi no está capacitado para ocupar la cartera de seguridad y debería dar un paso al costado porque el traje realmente le quedó grande.

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